raíces

RECONSTRUYENDO UNA HISTORIA 

La primera vez que visitamos esta vivienda nos enamoró esa presencia, discreta y de sencilla elegancia, que la convertía en la absoluta protagonista de la encrucijada del Cruceiro Grande en Moscoso, Pazos de Borbén.

Esa sensación se vestía de granito silvestre y madera de castaño, elementos que recogían el desconocido relato de una vivienda en la que podíamos adivinar adiciones que marcaron su historia. Unas cuadras, un horno de pan, quizás un taller y un patio de trabajo fueron ocupando la planta baja. Arriba, las necesidades familiares exigieron el crecimiento del cuerpo rectangular original, que ocupó todo el espacio restante en el frente de la parcela.

Desgraciadamente, hacía años que cesó el necesario mantenimiento de este tipo de construcciones tradicionales. Ya nadie subía a recolocar las tejas tras los temporales y la entrada de agua, descontrolada, había hecho estragos en las estructuras y elementos de madera. Nuestra llegada se produjo demasiado tarde.

Esta vez, nuestro trabajo consitió en revitalizar la esencia que persistía en el lugar. Conservar las presencias fundamentales. Reinterpretar y reconstruir los elementos que convertían la vivienda en algo único.

El nuevo rostro de la fachada

Al observar los distintos labrados en la piedra de la fachada principal se descifran dos momentos históricos muy diferenciados. Sin embargo, esta diferencia se integra gracias a un alero corrido que ampara al protagonista fundamental: el balcón, al que tradicionalmente acceden los vecinos para ver confluir las tres procesiones el día de la fiesta.

Estado previo y actual de la fachada principal, renovada con carpintería de castaño de alta eficiencia energética

La reconstrucción de las ventanas y balconeras se formalizó empleando carpintería de madera de 70 mm de espesor, con sistema comercial en todos los huecos salvo en el propio balcón. Para conservar la combinación de acristalamiento a haces exteriores con contras interiores, se diseñó un sistema de doble junta sobre el batiente original de piedra y una pieza oculta de aluminio. Esto conserva la pureza del encuentro entre materiales mientras se garantiza la máxima estanqueidad y durabilidad de la carpintería.

A la izquierda, angular de aluminio con junta de estanqueidad. A la derecha, carpintería de castaño situada en el hueco antes de la aplicación del lasur de protección.

El maltrecho estado de la estructura principal de cubierta impidió la conservación del alero, por lo que nuevamente reinterpretamos su presencia. Para la nueva estructura se empleó un revestimiento de listones de madera maciza acabados con lasur gris y una adecuada ventilación. Así, la renovación mejora la durabilidad del alero sin dejar de enlazarse con su historia.

Estado previo y actual del revestimiento del alero

Un núcleo renovado 

Accediendo a la vivienda, tal y como habíamos contado en nuestra anterior entrada (Sí, construímos en madera. En Galicia), nos encontramos con un granero aéreo que cubría el patio de trabajo. Se apoyaba en una viga a la que los años y la intemperie habían tratado muy mal.

Se optó por ejecutar una fachada autoportante de madera laminada, a modo de cercha con nudos rigidizados por tablero contrachapado a cada cara y revestimiento exterior de tablero de celulosa-cemento pintado.

Estado previo del cuerpo anexo en el patio y la situación actual, que conserva el sistema estructural de madera

Este volumen recuperado ya no tenía cabida como granero, por lo que fue preciso ejecutar una conexión interior para transformarlo en dormitorio. La unión entre este y la edificación principal se convirtió en la semilla de la nueva imagen de la vivienda: la nueva fachada, mucho más transparente y actual, se continúa en la fachada de piedra con la apertura de un gran hueco orientado al sur, que inunda de luz un espacio interior anteriormente muy oscuro.

La conexión requería, además, un nuevo traslado de la escalera (en las piedras del patio todavía se perciben las marcas de una ubicación previa a la original para acceder a la vivienda). Se decidió reflejar esa escalera al interior, convirtiéndola en la presencia fundamental de ese espacio. En ella se produce la transición del frío exterior de la piedra a la calidez interior de la madera de castaño, que domina absolutamente el espacio.

Escalera original y actual comunicación interior

Para el reflejo de la escalera se empleó un filtro de listones de madera maciza, que nace de la base que conforma el armario del recibidor y el aseo de servicio de la planta baja.

El recibidor se separó del espacio de comedor y cocina con un conjunto de tres paneles correderos translúcidos, que conservan la atmósfera difuminada y luminosa aportada por la combinación de los tonos claros de piedra y castaño.

Recibidor y escalera, en madera de castaño, con pavimentos en parqué de roble

El comedor y la cocina ocupan lo que antaño eran las cuadras y el taller. Se buscó recuperar esa identidad, para lo que se empleó un forjado de bovedillas revoltón que sirven de fondo para todo el mobiliario de cocina. Fue diseñado a medida en acabados naturales, aportando su grano de arena a la atmósfera cálida de la vivienda.

Mueble separador entre cocina y comedor, con la cocina fabricada a medida en tablero contrachapado

En la planta alta el espacio revelaba su pasado ejecutado en fases sucesivas a través de un pasillo que enlazaba espacios uno a uno. La propuesta definitiva conservó esa linealidad.

Se extendió un corredor en vertical, atravesando la vivienda desde el pequeño altillo destinado a despacho hasta la cocina en la planta baja. Para conseguir esa comunicación visual vertical se diseñó un pavimento de pontones de madera de roble enmarcando vidrio de seguridad y se situó en el entrevigado del forjado. En la cubierta, se dejaron parcialmente a la vista las cerchas de madera laminada, lo cual conserva el ritmo que generaba la distribución original.

Estado original y actual del distribuidor en planta alta

El señor del patio

Y, como colofón, ahí estaba el hórreo. Una presencia espectacular, que dominaba el espacio del patio desde las alturas y que recogía al visitante a una escala magníficamente cambiante al apoyarse en las vigas de piedra sobre la vivienda.

No fue posible reaprovechar el entablado de madera original y se sustituyó por uno nuevo con un despiece similar. Las vigas, en cambio, siguen conservando toda su historia. En especial el tirante central, cuya curvatura, aprovechada para mejorar el paso, sorprende ahora al acceder al renovado interior.

Aspecto original interior del hórreo y acabado definitivo

Resultó al final una reconstrucción respetuosa y sosegada, concentrada en los pequeños detalles. La intención fue que el diseño y los medios técnicos pasaran desapercibidos. Aportamos así otra etapa a una construcción que esperamos que, dentro de muchos años, vuelva a mutar para adaptarse a nuevos tiempos.

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