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MADERA CONTRALAMINADA EN ANDALUCÍA: HAY OTROS MUNDOS, PERO ESTÁN EN ESTE

Abstract: La madera no se utiliza de forma consistente como material estructural en el sur de España. Se emplea en construcciones auxiliares, y como elemento de revestimiento interior. Sin embargo, el progreso de la tecnología y la industria del sector de la madera producen hoy en día materiales de altas prestaciones que amplían enormemente el abanico de opciones constructivas disponibles. El eco-edificio de CLT en calle Cuenca de Granada es un claro ejemplo de ello.

Durante el montaje de un forjado Foto: Ádám Tóth

El reto: consideraciones iniciales

El edificio de calle Cuenca ha sido para nosotros una oportunidad de profundizar en el fascinante mundo de las estructuras especiales de madera, y ha supuesto un ejercicio de rigor y pundonor profesional, en un contexto social y cultural poco receptivo a las innovaciones en un sector tan tradicional como la construcción, y nada familiarizado con las estrategias del Horizonte 2020 de la Unión Europea. Cuando empezamos a estudiar la parcela entre medianeras en el Centro Histórico de Granada no teníamos una idea preconcebida sobre la mejor forma de acometer la intervención.

Durante el estudio de costes y plazos llegamos a la conclusión de que la hipótesis de una estructura de madera era factible para el caso que nos ocupaba: un edificio entre medianeras de cuatro plantas de alzada en una calle de 3’5 metros de ancho sin posibilidad de espacio para acopios, para un promotor que alquila apartamentos y locales. En este caso el ahorro de plazos resultaba crítico para poner en valor la inversión; en el proceso de licitación se manejaron plazos de entre 12 y 18 meses para sistemas convencionales, frente a los 7 en los que finalmente se adjudicó la obra. También fue crítico ajustar el ratio superficie útil-construida, a causa de las mermas del tamaño de parcela tras llevar a cabo la demolición de inmueble arruinado que ocupaba la mayor parte del solar.

Para validar la inversión total se analizó el incremento de costes con respecto a una obra-tipo por dificultad de accesos, empleo de altos niveles de aislamiento, uso de sistemas de ‘obra seca’, y estructura especial de madera para agilizar plazos. La conclusión es que la repercusión del mayor coste por estructura es relativamente pequeña en el volumen total de la inversión, resultando más condicionantes los demás factores.

Aunque en los meses previos habíamos estudiado minuciosamente las ventajas e inconvenientes de construir con madera –e incluso teníamos experiencia previa en rehabilitaciones con estructuras de madera– a medida que desarrollábamos el proyecto se fue produciendo la confirmación de las ventajas ambientales y de elevado valor añadido ecológico, que para el Promotor constituyen un marchamo de diferenciación en un entorno de alta competitividad para el alquiler de apartamentos.

Paredes de la caja del ascensor Foto: Bonsai Arquitectos

Proceso y argumentos

El edificio se construye como un ‘mueble’ exento, separado de las medianeras mediante cámaras de aire de espesor variable, ventiladas para un mejor mantenimiento de la madera. Se apoya sobre un sistema de muretes a partir de cimentación, para garantizar una mejor protección de las placas-pared en su arranque.

La estructura de paneles contralaminados resuelve a la vez el esqueleto y el cascarón de nuestro edificio, ya que por las luces estructurales no son necesarios paneles intermedios. La posición de escalera y patios determina una solución inmediata de crujías de luces modestas, arriostradas por el núcleo de comunicaciones. El predimensionado inicial se respetó durante el desarrollo de proyecto, optimizando secciones de forjados en zona de baños y cocinas.

Este sistema ha supuesto una reducción de más de un 50% en el plazo de una obra de estas características entre medianeras y en el Centro Histórico. Adicionalmente, ha permitido construir minimizando puentes térmicos y acústicos, ahorrando energía por utilización de madera –que es un excelente aislante térmico natural–. El principal reto logístico estribó en la necesidad de organizar adecuadamente la fractura de carga de los tráiler, acopiando el material en periferia para su traslado y montaje en obra mediante camiones-grúa de medio tonelaje. El proyecto de despiece y montaje de paneles de CLT resultó fundamental para el éxito de la fase de estructura, que se completó en seis semanas.

Mesa de obra para seguimiento de la construcción CLT Foto: Bonsai Arquitectos

La madera necesita muy poca energía para su producción y procesamiento. La huella ecológica del material en relación con otros sistemas constructivos es mínima, mientras que la capacidad de absorción y fijación de CO2 es enorme. Por razones de uso y presupuesto, la madera va completamente revestida a fuego con distintas configuraciones de placas de cartón-yeso. Los paneles CLT con algún nivel de exposición –fundamentalmente en medianeras– llevan tratamiento biocida para mejorar su comportamiento a largo plazo.

Durante el proceso de construcción se llevó a cabo un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) del inmueble por el Departamento de Ingeniería Mecánica y Construcción de la Universidad Jaume I de Castellón, en colaboración con la Universidad de Granada, con conclusiones muy favorables sobre la idoneidad de la solución de madera para envolvente térmica en clima templado. Especialmente interesante resultaron las conclusiones respecto a la baja repercusión del transporte de la madera en el conjunto de la evaluación, ya que el impacto se compensa con creces por el beneficio ambiental del CO2 embebido en la estructura.

Ensamblaje de piezas en el núcleo de escalera Foto: Bonsai Arquitectos

Algunas conclusiones

Pensando con mentalidad de certificadores nos parece que temas como la huella hídrica, el ACV, la construcción en seco, la reciclabilidad, y el alto confort cobran importancia de cara a las futuras exigencias normativas, y el uso de CLT será una baza interesante para conseguir resultados acreditables como excelentes, en el marco de fuerte competencia entre materiales y sistemas hacia el que se encamina la construcción en Europa.

No obstante todo lo anterior, entendemos que la utilización de estructuras especiales de madera no es una solución universal, ni es la panacea. Debe estudiarse cuidadosamente la viabilidad de CLT para cada caso, ya que depende de numerosos parámetros: situación, tamaño, número de plantas, uso final (promoción, alquiler, uso público…), naturaleza del suelo, intenciones de diseño, grado de eficiencia energética y de sostenibilidad requerido, presupuesto estimado, urgencia de plazos. En algunos casos el sistema puede ser más económico que soluciones convencionales; en otros será más caro. Todos estos parámetros deben ser estudiados en fase de viabilidad por asesores que tengan experiencia previa en el uso del material.

Desde la humildad de este proyecto hemos defendido un modo de construir más respetuoso tanto con el medio ambiente como con el entorno inmediato: obra rápida, limpia, seca y silenciosa, en buena medida reciclable o reutilizable; ahorro de agua de un 90% con respecto a un edificio equivalente construido con hormigón armado; uso de la madera como garante de sostenibilidad. Sólo la estructura de CLT supone una reducción de las emisiones de CO2 a medio ambiente en unas 270 toneladas. El ahorro energético es hasta un 400% mayor con respecto a soluciones estructurales de hormigón o acero. Además, la madera está libre de compuestos orgánicos volátiles y formaldeídos, y procede de explotaciones sostenibles con sello PEFC. Se trata de un sistema que se utiliza desde hace muchos años con gran éxito en Europa para edificios públicos y privados, y sin embargo nuestro caso se trata del primer edificio de esta naturaleza en Andalucía.

Aspecto interior de un apartamento acabado Foto: Fernando López Toribio

Si tenemos en cuenta que el 30% de las emisiones globales de CO2 y el 40% del consumo global de recursos en Europa se deben a la actividad del sector de la construcción, podemos hacernos una idea de la importancia que el nuevo paradigma de la sostenibilidad tiene para nuestro futuro. Los tiempos evolucionan, y no debemos seguir construyendo edificios como en el siglo XIX. Es necesario el compromiso de la industria de la construcción para encontrar nuevas fórmulas competitivas, que resuelvan las necesidades de la sociedad actual a costes económicos –y ambientales– asumibles.

Fachada principal, con las losas vistas de balcones Foto: Liina Agur

 

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