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LOS ESTÁNDARES DE EFICIENCIA ENERGÉTICA Y LA MADERA

En los próximos dos años entra en vigor la normativa europea en materia de Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCNs), y el sector de la construcción en España no está preparado para hacer frente a los estándares europeos. ¿Cómo puede la madera influir positivamente en la mejora de las condiciones constructivas y energéticas de la nueva generación de edificios?

Casa EntreEncinas en Villanueva de Pría, Asturias
Madera contralaminada, y certificado Passivhaus
Duque y Zamora, Arquitectos
Fuente: Plataforma de Edificación Passivhaus

El reto de la eficiencia energética

El tiempo pasa inexorable, y nos acercamos a 2020. Una fecha mítica en la larga trayectoria de la Unión Europea en materia de ahorro energético y lucha contra el cambio climático, que ya en 2007 produjo el Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética, donde se establecieron las bases del objetivo 20-20-20 (reducción de emisiones, incremento de renovables, reducción de consumo energético).

El marco legal y la evolución de su trasposición a los distintos Estados miembros no es objeto de este post, pero sí es pertinente incidir en la importancia de la Directiva 2010/31/UE, que entre otras cosas introdujo el concepto de edificio de consumo de energía casi nulo (ECCN), pendiente de armonización a partir de la adaptación de la normativa vigente en cada país.

Dado que el parque de viviendas es responsable de entre el 25 y el 40% del consumo energético, y de un gran porcentaje de las emisiones de CO2 a la atmósfera, resulta crítico que los códigos de construcción establezcan las limitaciones al consumo de energía con mayores exigencias en tecnología y calidad de las construcciones, con objeto de corregir el insostenible sistema energético actual.

Centro Empresarial de la Universidad de East Anglia, Reino Unido.
Certificados BREEAM Outstanding y Passivhaus
Architype Architects
Fuente: http://www.architype.co.uk/

La inviabilidad del modelo energético actual

En nuestro sector resulta fundamental poner el foco en esta necesaria eficiencia de los edificios. Por primera vez en la historia esta preocupación ocupa un lugar preferente entre los grandes tópicos relacionados con la ciudad de los últimos setenta años–la accesibilidad universal, la separación y reciclado de residuos, la salud del medio urbano, la conservación del patrimonio histórico… El consumo de energía a nivel mundial se ha multiplicado por cinco desde los años ’50 del siglo XX, y el consumo per capita de energías no renovables en los países desarrollados es cuatro veces más alto de lo que sería admisible en términos de sostenibilidad a nivel planetario.

La buena noticia es que hoy por hoy es posible revertir el modelo energético global. El conocimiento y la tecnología nos permitirían a nivel mundial incrementar por cinco la eficiencia de las construcciones –existentes y futuras, cubriendo el resto de la demanda energética mediante fuentes renovables de implantación regional. El coste de estas inversiones públicas y privadas es nimio en comparación con el beneficio a largo plazo para generaciones futuras.

Los estándares de construcción

En este contexto de cambio y adaptación toman trascendencia los denominados estándares de construcción, desarrollados desde la iniciativa privada por asociaciones e instituciones en distintos países, que van claramente por delante de la normativas estatales, cuya respuesta es muy lenta. Si bien existen alternativas en diferentes países, los más conocidos son probablemente el sistema suizo Minergie, y en España el alemán Passivhaus.

En ellos se busca la eficiencia poniendo el acento en los niveles de aislamiento, las ventanas, la hermeticidad, la ventilación, y la resolución de los puentes térmicos. Y todo ello procurando altos niveles de confort para los usuarios, y en última instancia una repercusión beneficiosa sobre el consumo energético y la reducción de emisiones de CO2.

Pero entre sus objetivos iniciales no estaba la búsqueda de la excelencia en sostenibilidad mediante el uso de materiales biocompatibles, ni mediante procesos constructivos con baja huella de carbono o baja huella hídrica, ni la evaluación del análisis del ciclo de vida de los componentes de la obra. Su misión –importantisíma- era focalizarse en el problema energético.

Casa Bunyesc Arboretum en Lleida, Cataluña
Estructura prefabricada de madera
Josep Bunjesc, Arquitecto
Fuente: Plataforma de Edificación Passivhaus

Un paso más allá: la sostenibilidad responsable y el uso de la madera

De hecho, los estándares surgieron inicialmente para hacer frente al problema de la demanda energética en países centroeuropeos, con climas fríos. Actualmente se enfrentan al reto de su implantación en todo tipo de climas –de forma particular al clima mediterráneo, y a la creciente demanda de sistemas más alineados con la bioconstrucción y el bajo impacto ecológico, considerando procesos de ciclo cerrado cradle to cradle, y primando el bajo impacto de los materiales en su fabricación, transporte, colocación, vida útil, y desmontado para su posterior reutilización o reciclado.

Esta mayor implicación va añadiendo capas de complejidad que se trasladan a los requisitos, las soluciones constructivas, y las herramientas informáticas. Por ejemplo, Minergie puede aplicarse combinado con el sello ECO, que en sus distintas versiones evalúa la mayor salud y ecología de la construcción, el porcentaje de energía renovable utilizada, la minimización de la energía embebida en materiales y procesos, o la fácil deconstrucción y eliminación de residuos.

Biblioteca en Vennesla, Noruega
Estructura integral de CLT
Helen&Hard AS Architects
Fuente: KLH

Es curioso, porque sin haber hablado específicamente sobre madera en todo el post, todo lo anterior es especialmente aplicable a los sistemas estructurales y constructivos relacionados con ella. De sus ventajas ya hablamos en este post 

Ahora podemos añadir que la madera cumplimenta todas las exigencias de los estándares constructivos, por cuanto que contribuye al mejor aislamiento, y a la aplicación de sistemas constructivos donde es fácil controlar bien los puentes térmicos. Adicionalmente contribuye al mejor control higroscópico del ambiente interior por su capacidad para absorber y eliminar vapor de agua, y a un indudable confort termoacústico cuando queda expuesta en interiores –amén de sus notorias posibilidades estéticas.

Sin duda el reto para los técnicos –y de manera especial para los arquitectos como diseñadores y prescriptores- está en trabajar en equipo para hacer frente a la creciente complejidad motivada por la tecnificación y el triunfo de la física de la construcción.

Se hace necesario estudiar y conocer bien los materiales en un mercado con amplísima oferta, para elegir en cada caso en función de requisitos cada vez más precisos –Ramón Esteve ha hecho una interesante referencia a distintos usos que Wright hizo de la madera en este blog. Lo que está claro es que es un material que requiere un detallado estudio de propiedades y características, en función de su ubicación en obra y uso final. Pero sobre todo esto hablaremos en otro post.

Editores del post: Maderayconstruccion

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