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LO QUE PETER ZUMTHOR APRENDIÓ DE LA MADERA

Figura 1: Capilla Saint Benedict, 1988. | Foto: Autor desconocido.

Hace tan sólo un mes, antes de la acumulación de noticias sobre muralistas desgraciando obras relevantes, hubiese empezado escribiendo que no es especialmente importante que sepamos por qué algo nos gusta o nos interesa. Iba a relegar estas preguntas al terreno de la crítica. Pero no. Estas preguntas no pertenecen a la crítica como disciplina, sino al juicio crítico que debería de poseer de manera inherente cualquier ciudadano.

La dirección de este blog me encargó que fijase mi atención en Peter Zumthor, un arquitecto conocido por su uso de la madera. Decidí plasmar una pequeña investigación sobre su obra preguntándome de forma metódica qué es lo que me gusta o me atrae de ella. Una obviedad: Peter Zumthor ha construido y construye en madera, siendo este un material que le ha ido acompañado a lo largo de toda su carrera con el que parece encontrarse muy cómodo. Su formación como carpintero ayuda a ello. He investigado tirando de memoria, una memoria que incluye la visita a unas pocas obras suyas más un seguimiento de toda su carrera tan exhaustivo como he podido. Lo que no es fácil a la luz de la pésima manera en que suele ser publicado. Me ha ayudado bastante la magnífica tesis doctoral de Juan Trias de Bes(1), que cambió mi manera de entender a este arquitecto. 

Tres aspectos principales de la relación de Zumthor con la madera

Peter Zumthor es un arquitecto que ha hecho hablar a la madera con un lenguaje contemporáneo caracterizado por una gran ambición positiva. Zumthor es un arquitecto con una remarcable voluntad de trascendencia. Y con ella aparece la primera paradoja. La voluntad de trascendencia de Zumthor tiene un cierto desapego respecto de la madera o, ya puestos, de cualquier otro material. El trabajo de Zumthor es sobre el vacío, no sobre el lleno. Es sobre aquello que envuelve la madera, no sobre la propia madera. Una obviedad: no podemos trabajar en el vacío, sino sobre aquello que lo conforma. Y es aquí cuando debemos empezar a analizar el material. Intuitivamente destacaré tres aspectos de la relación de Zumthor con la madera.

Virtuosismo

El primero es su virtuosismo. Lo que vi construido en madera, más lo que he visto en fotografías, es de una calidad técnica impresionante. El control del arquitecto sobre el material, sobre su ejecución, sobre sus capacidades técnicas, es sobresaliente incluso entre quienes suelen trabajar habitualmente con ella. 


Figura 2: La construcción virtuosa de madera. Museo de la Mina de Zinc Allmannjuvet, Noruega. 2016. | Foto: © Ivar Kvaal

Material madre

El segundo es el empleo de la madera como material madre cuyos usos, dimensiones y texturas contaminan otros materiales. Es en este apartado donde puedo inscribir mi artículo anterior sobre la Capilla Bruther Kaus, y es aquí donde pueden entenderse algunas de sus maneras de usar la piedra, el ladrillo o el propio hormigón. Incluso el vidrio. 

Figura 3: Los modos de hacer de la madera contaminan a otros materiales. Termas de Vals, 1996. | Foto: Hans Danuser. Fondo MOMA.

El tacto

El tercero, y más importante, es su relación con el tacto. Con la epidermis. Zumthor es un arquitecto sensual. Zumthor es un hombre sensual que siempre procura fotografiarse fumándose unos enormes puros, o jugando al fútbol, o impecablemente vestido con ropas sueltas, esas ropas cómodas que no envaran ni imponen gestos con su rigidez. Que no suenan ni crujen ni frotan ni se tensan y, pase lo que pase, siguen siendo elegantes. Zumthor vive en una casa con techos de siete metros de altura. Pero esta casa no sería nada sin la sensualidad de los tratamientos de su dermis. En los edificios en madera es donde esto se lleva al clímax. Me explico: pensad en algún ser humano al que encontréis bello. Guapo/a/e, dependiendo de si consideras al asturiano como idioma inclusivo. Siempre lo será por dos razones: sus proporciones y sus transiciones. Toda la literatura de la belleza es un elogio de estas transiciones: muñecas, codos, rodillas, cuello. Las entregas. Los elementos más expresivos y personales del cuerpo humano están llenos de entregas. Le Corbusier habló sobre ellas, considerando el virtuosismo de su manejo es aquello que caracteriza a un gran arquitecto. Zumthor es un gran arquitecto. El uso de estas molduras, de las líneas de sombra, de las entregas, de las juntas, de los rehundidos y la modulación, que une y combina con la elección del tipo de madera, con su veteado, con su corte, con su pulido, con su tratamiento superficial, es lo que da la sensualidad a una obra donde, como diría Chillida, lo profundo es el aire. Zumthor, arquitecto cerebral por definición, consigue parecer (o ser. El debate queda abierto.) justo lo contrario gracias a lo que ha aprendido de la madera.

La abstracción surge a veces de trascender lo hiperconcreto. Más cuando piensas con las manos, o con la técnica, como método de aproximación a aquello que no puedes manipular. Lo banal nos da la trascendencia. Todo el mundo de Zumthor se encuentra en un pedazo de madera.

Figura 4: En la entrega está el proyecto. Casa Gugalun, Suiza, 1994. | Foto: Autor desconocido.
  1. La tesis de Juan, Arquitecturas matéricas (UPC, 2013), sobre la comprensión intelectual de la materia, se basó en parte en la obra de Zumthor, a quien entrevistó. Juan me contó gran parte de lo que no publicó y me regaló un ejemplar de su tesis (que se puede encontrar con una simple búsqueda en Google, y creedme: vale la pena hacerlo), que cambiaron mi manera de ver y entender a este arquitecto. Los argumentos de este artículo son, en cualquier caso, míos, y pido disculpas a Juan si he caído en algún error de interpretación. 

Jaume Prat

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