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LAS CASAS USONIANAS DE FRANK LLOYD WRIGHT. UNA UTOPÍA EN MADERA.

Pope-Leighey House. Fuente: Blog Visita Alexandriava

Frank Lloyd Wright lanzó el concepto de casas usonianas con el objetivo de conseguir una vivienda asequible para el americano medio durante los años 30, coincidiendo con la política del New Deal del presidente Roosevelt. Manteniendo su objetivo de lograr una arquitectura genuinamente norteamericana, Wright recurre al concepto de Usonia para denotar una cultura igualitaria y democrática propia de los Estados Unidos y al mismo tiempo diferenciarse del resto del continente americano, combinando el acrónimo USA con el adjetivo Jeffersonian, referido al tercer presidente de Estados Unidos y autor de la Constitución americana. El objetivo de Wright al desarrollar las casas usonianas era llegar a un tipo de casa accesible al ciudadano medio, el habitante ideal de su proyecto urbanístico, Broadacre City. Así pues, en la utopía antiurbana de Wright, las casa usonianas unifamiliares colonizarían un vasto territorio agrícola junto a grandes torres y equipamientos.

La Casa Jacobs, de 1937, se considera la primera de la serie de las casas usonianas, aunque éstas tienen realmente su origen en el primer diseño para la Casa de Malcom Wiley de 1932. Para llegar a un tipo de casa accesible al ciudadano medio, Wright intentó conseguir sistemas constructivos económicos y sencillos que combinaban dos formas complementarias de reducción de costes: Una parte de la construcción estaba diseñada para resultar tan sencilla que no necesitara de operarios especializados e pudieran participar como mano de obra los mismos usuarios, mientras que otra parte estaba diseñada para poder montarse directamente en el taller y llegar ya montada a la obra. Así pues, se construirían directamente en la obra la solera de hormigón y un núcleo de ladrillo o piedra local, mientras que los tabiques de lamas y listones llegarían a la obra ya montados desde el taller. Wright tenía ideas claras y precisas del papel que la industria y la máquina deben jugar en la construcción. Para Wright la estandarización era inevitable, de manera que el arquitecto debía diseñar pensando tanto en el material como en la máquina que lo trabajaba, dando lugar al predominio de las líneas rectas y las formas geométricas simples. Así pues, las casas usonianas se basaron en formas más abstractas y geométricas que las que componían proyectos anteriores de Wight como las casas de la Pradera de principios de siglo. La estructura de estas casas se basaba en una rígida malla geométrica que facilitaba la prefabricación y aseguraba la coherencia global del conjunto, pudiendo ser el módulo de esta malla tanto rectangular como triangular o incluso hexagonal.

Para economizar Wright utilizaría preferentemente madera laminada de cedro para prácticamente todos los elementos de estas casas, incluyendo tanto los tabiques y la cubierta como el mobiliario. Para Wright, “la vivienda de bajo coste no es sólo el mayor problema arquitectónico de América, sino el más difícil, casi imposible de solucionar para sus principales arquitectos.”[I]  Wright consideraba que había podido solucionar este problema, ya que había conseguido, tras un par de proyectos anteriores donde el presupuesto inicial se había duplicado, había logrado reducir el coste de la Casa Jacobs a 5.500 dólares. Aun así, en obras posteriores como la Casa Goetsch-Winkler el presupuesto original se volvió a duplicar aunque las propietarias participaran personalmente en la construcción.

Origami chair. Fuente: Vitra Design Museum shop

A pesar de su limitado presupuesto, las casas usonianas continuaron siendo pensadas como Gesamtkunstwerk. Todos sus aspectos, incluyendo también el mobiliario, estaban decididos y diseñados por el arquitecto. Una forma de integrar el mobiliario en el proyecto arquitectónico y conseguir la mayor economía posible utilizada por Wright fue diseñar gran parte de los muebles usonianos, como armarios, estanterías y mesas, como elementos fijos e integrados en el diseño formal y constructivo de las casas. Cuando esto no era posible Wright utilizó los mismos tableros de madera laminada que usaba en los tabiques de las casas y un sistema constructivo suficientemente simple para que pudieran ser construidos por cualquier carpintero o incluso por el propio usuario en lugar de un ebanista especializado.

Para definir formalmente estos muebles Wright recurrió a una férrea geometría relacionada con la trama geométrica de la vivienda a la que pertenecían. De esta manera surgieron, además de muebles de formas ortogonales, otros peculiares muebles de formas hexagonales, circulares o ahusadas. Muebles como el sillón Origami o las sillas de la Casa Sondern, montadas a base de tableros de madera contrachapada que se cruzan entre ellos, ejemplifican la sencillez y economía del diseño además de una cierta filiación neoplasticista. En las últimas casas usonianas, como la Casa Trier de1956, Wright logra una abstracción mayor tanto en el planteamiento de la vivienda como en el de los muebles incluidos en ella que se muestra en el intersecciones ortogonales de su mesa de café.

Sondern chair. Fuente: Wright

La referencia orgánica entre el orden mayor, la arquitectura, y el orden menor, el mueble, llevó a Wright a recurrir a analogías formales directas entre las distintas mallas geométricas y la forma del mobiliario diseñado para sus casa usonianas. De este modo, en la Casa Hanna de 1936 y en la Casa Stevens de 1939, gran parte del mobiliario (mesas, sillones, taburetes, cojines) toma la forma del módulo hexagonal que da origen a la trama de la casa. La forma hexagonal de la mesa de la Casa Stevens permite que se adosen varias unidades formando grupos mayores mientras que la inclinación de su base remite a la inclinación de las paredes de la casa. Aunque el círculo no pueda utilizarse como módulo para un malla, varias casas usonianas recurren a un patrón geométrico circular recurrente. En la Casa Jester se superpone el motivo circular que afecta al mobiliario a una mallar ortogonal, mientras que en las Casas Jacobs II, David Wright o Friedman se utiliza una malla radiocentrica, mientras el motivo circular de la planta se repite en el mobiliario, en los detalles y en los estampados, dando como resultado unas piezas tal vez extravagantes pero altamente representativas de la obra de Wright.

[I] WRIGHT, Frank Lloyd: Una autobiografía. Madrid: El Croquis Editorial, 1998, pág. 560

 

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Ramón Esteve
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