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LA BORDA EN “A ESCALA HUMANA”

Imagina una vivienda flexible, que pueda adaptarse a ti durante todas las etapas de tu vida, que facilite la conciliación laboral cuando tus hijos son pequeños y que te permita cierto grado de independencia asistida durante tu vejez.

Esto se ha hecho realidad en el barrio barcelonés de Labordeta con el final de la obra del edificio La Borda el pasado octubre.

Figura 2. Planta flexible de vivienda en La Borda. Fuente: LaCol

El miércoles 16 de enero el programa de RTVE Escala Humana emitió su segundo episodio “Maneras de Vivir” donde pudimos descubrir cómo la arquitectura de las viviendas se adapta a los cambios en la vida de sus habitantes.

En este capítulo se muestra la reflexión del proyecto de investigación KitchenLess de la arquitecta Anna Puigjaner, el emblemático bloque de viviendas Walden 7  diseñado por Ricardo Bofill, la nueva forma de habitar que propone la coperativa de Entrepatios en Madrid, las minicasas de Nicolas Vaquier y Antoine Grillon, y el edificio de la cooperativa LaBorda que exploraremos juntos en este artículo.

La Cooperativa de viviendas La Borda es la prueba de que sí es posible construir y vivir de una forma más accesible, sostenible y responsable.

Esta filosofía es el leitmotiv del proyecto del edificio entre medianeras construido sobre un solar municipal cedido por el Ayuntamiento de Barcelona a 75 años y que se ha convertido en uno de los edificios más altos construido en madera de nuestro país.

Figura 3. Estructura de CLT del edificio La Borda finalizada. Fuente: LaCol Facebook

Los habitantes del edificio ya pueden disfrutar de su nuevo hogar. Pero no lo han comprado ni alquilado. ¿Cómo puede ser esto? El sistema que se utiliza en La Borda es un modelo de cesión de uso que está muy extendido en países como Dinamarca o Uruguay. En este tipo de modelos la propiedad del edificio es colectiva y recae en la cooperativa. Los cooperativistas pueden vivir de por vida en él, pero no pueden vender ni alquilar el piso. Es un sistema que cuida el acceso a la vivienda e impide la especulación.

LOS USUARIOS TIENEN VOZ Y VOTO

Uno de los aspectos innovadores de este edificio es el total compromiso de los cooperativistas con el diseño del edificio.

Lo habitual es que los proyectos de edificación colectivos se diseñen sin saber quiénes son las personas que lo van a habitar. En cambio, en La Borda es justo al revés. La implicación de los futuros ocupantes ha sido uno de los puntos esenciales en el proyecto ya que ellos son los autopromotores y, además, serán los responsables de su gestión y dirección.

Figura 4. Uno de los talleres de arquitectura. Fuente: La Borda

Para fomentar la participación de los futuros usuarios desde las fases previas del proyecto se creó la comisión de arquitectura. Este organismo fue el vínculo entre el equipo técnico liderado por la cooperativa de arquitectos Lacol y la asamblea general. En los talleres todos los futuros usuarios, junto con los arquitectos, participaron en la toma de decisiones sobre el diseño, la construcción y el uso de su vivienda.

De este modo, todos se involucran en las decisiones del proyecto que afectarán a la vida de los futuros usuarios.

UN EDIFICIO FLEXIBLE DISEÑADO PARA TODOS

Las 28 viviendas del edificio se distribuyen alrededor de un patio central, un gran espacio de relación y de encuentro entre los ciudadanos que hace un guiño a la corrala o vivienda corredor, una tipología de vivienda popular construida con estructura de madera y muros de adobe.

Las corralas, muy típicas de la arquitectura castiza de Madrid, se cierran al exterior y se abren hacia el interior. Funcionan como pequeñas aldeas autónomas en las cuales se tejen fuertes nudos de compañerismo vecinal. En el edificio La Borda se reinterpreta esta tipología de vivienda popular, se respetan los corredores y el patio, elementos esenciales de la corrala, y se adaptan al contexto social actual.

Figura 5. Patio central para usos comunitarios. Infografía y construcción. Fuente: LaCol

Todas las viviendas tienen una estructura básica con una superficie de 50 m². Se les añaden uno o dos módulos más para generar tipologías mayores en función del número de personas de cada unidad de convivencia. Si en unos años las familias crecen o cambian las necesidades de los ocupantes, la casa se adapta con ellos.

Algunos de los espacios que añadimos a nuestras casas en La Borda se eliminan de la vivienda y se transforman en comunitarios. Servicios como la lavandería, los trasteros o las habitaciones de invitados se ubican en zonas públicas para que puedan ser utilizados por todos los vecinos.

El proyecto implica una vuelta de tuerca frente a un edificio de vivienda colectiva convencional. Los usuarios, junto con los arquitectos, han diseñado La Borda potenciando la vida en comunidad. Aparecen espacios extra para socializar como una gran cocina-comedor, una zona de trabajo, un espacio de reserva para que pueda ser utilizado por el grupo cuando sea necesario, además del patio y la azotea.

MADERA PARA CONSTRUIR UN EDIFICIO SENSATO Y RESPONSABLE

Diseñar y construir un edificio con el menor impacto ambiental posible, en la obra y durante su vida útil, fue uno de los objetivos principales de la cooperativa.

¿Cuál fue su estrategia para conseguir el confort y minimizar la hipoteca energética de los usuarios? Reducir la demanda inicial de energía, agua, materiales y residuos, aprovechar los recursos renovables y locales y aumentar la eficiencia de las instalaciones.

Invertir en lo importante y necesario, en elementos cuya sustitución supondría un gran esfuerzo en el futuro, como los relacionados con la estructura y la eficiencia energética. Los acabados pasan a un segundo lugar porque siempre pueden renovarse más adelante.

La estructura de madera es uno de los aspectos más emblemáticos y diferenciadores del proyecto. Más de la mitad de la huella de carbono total de un edificio se debe a los materiales utilizados en su construcción. Según Pol Massoni, arquitecto del proyecto, utilizar madera en la estructura de madera es uno de los aspectos más emblemáticos y diferenciadores del proyecto. Más de la mitad de la huella de carbono total de un edificio se debe a los materiales utilizados en su construcción. Según Massoni, utilizar madera en la estructura supone reducir las emisiones de CO2 en un 65%. Esto sólo es posible porque la madera es el único material constructivo renovable.

Figura 6. Interior de una de las plantas del edificio tras el montaje de la estructura. Fuente: LaCol Facebook

Estos argumentos, junto con la ventaja de construir de forma rápida y eficiente, fueron los que decantaron la balanza hacia la estructura de paneles de madera contralaminada, también conocidos como CLT.

Cada panel de CLT está formado por varias capas cruzadas de madera aserrada de Pinus radiata procedente de bosques gestionados de forma responsable del País Vasco. Es un producto renovable y local que mejora el análisis del ciclo de vida del edificio.

Su gran estabilidad dimensional y su elevada capacidad de carga lo hacen el material ideal para dar respuesta a algunos de los condicionantes de diseño del edificio: grandes luces y amplios huecos en fachada. Gracias a su ligereza también es posible reducir la cimentación con respecto a las soluciones convencionales de hormigón o acero para este tipo de edificios.

Además, la utilización de madera en la estructura también implica beneficios energéticos al tratarse de un material de conductividad térmica muy reducida, próxima a los valores de los aislamientos.

Figura 7. Montaje del núcleo de comunicaciones. Fuente: LaCol Facebook

Los paneles que formaban el núcleo de comunicaciones fueron los primeros en llegar a la obra una vez finalizada la fase de cimentación y estructura de hormigón de la planta baja.

El núcleo de escaleras y ascensor es uno de los elementos rigidizadores de la estructura frente a los esfuerzos horizontales. Una vez colocado el ascensor, se fueron montando los paneles que formaban cada una de las plantas.

Figura 8. Herrajes para el anclaje de los paneles rigidizadores del núcleo de comunicaciones a la estructura de hormigón de primera planta. Fuente: LaCol Facebook

Tras 6 semanas de montaje, 14 camiones cargados de paneles, casi 700 m³ de madera y más de 150.000 tirafondos colocados, la estructura de uno de los edificios de madera más altos de España queda terminada.

Si quieres descubrir todo el proceso constructivo de este edificio singular te invito a que te pases por la cuenta de Instagram de la cooperativa La Borda, @laborda y por el álbum de Facebook de los arquitectos LaCol. Allí podrás ver fotografías de los hitos más importantes de la construcción.

En España, Cataluña junto con País Vasco son las pioneras en la promoción del uso de la madera en edificios en las ciudades. Aunque no sea un requisito explícito del Ayuntamiento de Barcelona, gran parte de los proyectos públicos que los arquitectos presentan a concursos públicos son propuestas íntegras en madera, dando respuesta a los requisitos de sostenibilidad que comienza a solicitar la Administración.

El pasado mes de noviembre se hizo la entrega de llaves a los usuarios, así que esperamos que estén disfrutando de esta nueva forma de vivir, un ejemplo muy interesante de que es posible hacer arquitectura de forma consciente, flexible y respetuosa con quienes van a vivir los edificios.

Figura 9. Exterior del edificio La Borda. Fuente: LaCol

DATOS DEL PROYECTO “LA BORDA”
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María Sánchez
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