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ARQUITECTURA EN TIEMPOS DE CRISIS

Nuestra labor habitual se basa, casi exclusivamente, en la práctica arquitectónica. Esperemos que no se note demasiado nuestra falta de experiencia en el arte de la crítica.

Si en un anterior artículo Jaume Prat hablaba de “arquitectura de posguerra“#1, nosotros queremos enfocar nuestro post en el análisis de la situación de la arquitectura y las construcciones de madera en la actualidad.

Año 2018, la coyuntura medioambiental a nivel global es alarmante.  ¿Motivo?  El actual sistema económico y político dominante se sustenta en el dominio y la explotación de recursos del ecosistema para la extracción de beneficios corporativos y particulares.

Actualmente solo los indocumentados dudan – presidentes incluidos – que las causas del calentamiento global son las emisiones de dióxido de carbono (CO2) derivadas de las actividades humanas#2.  Las consecuencias para la población son catastróficas: sequías extremas, incendios, migraciones masivas, peak oil, guerras provocadas por el control  de recursos hídricos…

Las emisiones mundiales de CO2 causadas por actividades humanas han aumentado, desde la era preindustrial, en un 70% entre 1970 y 2004.

Los escenarios estudiados por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) en el año 2007 varían desde el pesimista – con un incremento mundial de la temperatura de hasta 6,4ºC para el año 2100 – hasta uno sostenible con un incremento de solo 1,1ºC. El IPCC insiste en que es necesario controlar el aumento del calentamiento global a un máximo de 2 – 2,4ºC en 2050, para evitar grandes catástrofes naturales. Según este organismo, solo puede garantizarse este control mediante la reducción de un 50 – 80% de los gases de efecto invernadero respecto a los de 2007.

Hasta ahora solo hemos calentado el planeta un grado centígrado y, con ello, ya estamos presenciando resultados dramáticos: la muerte en masa de las reservas de coral y las consecuencias que acarrea para el ecosistema marino, unas condiciones meteorológicas árticas suaves que conllevan una grave pérdida de hielo, el deshielo de casquetes glaciares antárticos…

Gran Barrera de Coral de Queensland, Australia.

Continuando con la trayectoria de contaminación actual, y siguiendo los estudios pesimistas del IPCC, probablemente calentaremos el planeta entre 4 y 6ºC. El científico climático experto en emisiones Kevin Anderson asegura que cuatro grados centígrados de calentamiento son “incompatibles con ninguna descripción razonable de comunidad global organizada, equitativa y civilizada#3.

¿Y los arquitectos? ¿Qué responsabilidad tenemos respecto al panorama actual anteriormente expuesto?

Los arquitectos formamos parte de la industria de la construcción sector que, para la edificación, el mantenimiento y el uso de los edificios consume el 40% del gasto energético total de la UE! Más de un tercio de las emisiones globales, principal indicador del cambio climático, tiene su causa en nuestra actividad y la mayor parte de estas emisiones son debidas al mantenimiento y uso de edificios (construcciones totalmente dañinas e ineficientes) #4.

Ante esta situación los arquitectos debemos forzar un cambio cultural en el sector de   la construcción basado en la necesidad de generar construcciones confortables y eficientes que respeten el entorno inmediato desde una perspectiva local y global al mismo tiempo. Es en este nuevo paradigma de construcciones ecológicas donde la madera va a desempeñar un papel relevante ya que su capacidad aislante, portante, transpirable, y su huella ecológica negativa la convierten en un material único.

La madera es el material cálido por excelencia. Pero, a su vez, gracias a su flexibilidad y prestaciones nos permite generar envolventes de gran resistencia térmica mediante sistemas constructivos relativamente sencillos (entramados ligeros, CLT,…). Y todo ello sin puentes térmicos!  Estos envolventes térmicos conjuntamente con los diseños pasivos que aprovechen todas las condiciones climáticas del solar donde vayamos a construir serán una herramienta fundamental para materializar las construcciones eficientes que necesitamos.

Construcción en entramado ligero de madera cerca de Barcelona. Demanda inferior a 15Kwh/m2año que cumple el estándar Passivhaus.

Actualmente observamos esperanzados como cada vez más clientes nos exigen construcciones eficientes pero la industria de la construcción – arquitectos incluidos-  se limita a intentar certificar con la etiqueta A (máximo grado de eficiencia que determina el CTE, normativa de ámbito nacional en el Estado Español). Entendemos que este enfoque es erróneo por los siguientes motivos:

  • La sostenibilidad ecológica (protección contra el cambio climático) tiene una perspectiva mundial debido a que los gases nocivos para el medio ambiente no conocen fronteras. En cambio, la normativa oficial de edificación es de ámbito local y depende tanto de sistemas políticos como de la industria de la construcción que ejerce presión en su redacción. En consecuencia, no es muy exigente. En cambio, los estándares de construcción son de ámbito global, van más allá de la normativa oficial y pueden ser considerados la vanguardia en la construcción energéticamente eficiente.

 

  • El sector de la construcción ha supeditado la certificación energética a la implantación de sistemas activos de refrigeración y calefacción más o menos eficientes (aerotermias, geotermias…). Nosotros entendemos que lo imprescindible e interesante es apostar por proyectos de arquitectura pasiva que reduzcan al mínimo las demandas de calefacción y refrigeración y, a posteriori, resolver la pequeña demanda resultante con los sistemas activos más eficientes posibles. Estas construcciones pasivas y ecológicas, diseñadas en función del clima, son mucho más confortables y saludables que cualquier construcción con certificación energética A que dependa en exceso de los sistemas activos de refrigeración y calefacción eficientes mencionados.

Aunque pueda sorprender, este tipo de construcciones ecológicas ya son una realidad pero representan un porcentaje ridículo de nuestro parque construido. En cambio en países como Suiza o Alemania ya hace tiempo que están aplicando e incentivando políticas (estándares Minergie y Passivhaus respectivamente) con la intención de que toda obra nueva, pública o privada, sea energéticamente autosuficiente. Es urgente desplegar masivamente construcciones ecológicas, confortables y eficientes que reduzcan al mínimo las demandas de consumo de energía y que cumplan los requisitos NZEB (Net Zero Energy Building)), obligatorio en un futuro inmediato.

¿Empezamos?

#1. La realidad no contamina: apuntes sobre la madera en el movimiento moderno, Jaume Prat.

#2. Informe IV Intergovernmental Panel on Climate Change.

#3. Decir NO, no basta, Naomi Klein.

#4. De la casa pasiva al estándar Passivhaus, Michael Wassouf.

 

Editores del post: Maderayconstruccion

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Alventosa y Morell Arquitectes
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